La Odisea está tan mal actuada y su mundo resulta tan poco creíble que queda a medio camino entre una película seria y una parodia de carnaval de los Zíngaros o de MomoSapiens. En lugar de filmar una epopeya, parece una fiesta temática organizada en la casa de alguna de sus estrellas, donde se pusieron armaduras alquiladas en alguna casa de disfraces, contrataron extras, alquilaron barcos y empezaron a jugar a que estaban en la antigua Grecia.
Nunca terminé de conectar con ninguno de los personajes porque ninguno parece pertenecer a ese universo. Es imposible dejar de ver a un Matt Damon mal disfrazado, a Robert Pattinson haciendo algo que se parece más a un acto de fin de año de sexto de escuela, o a caras bonitas haciendo cameos porque sí. Ninguno parece esforzarse demasiado por dejar de ser esa estrella que conocemos públicamente. Conservan sus voces, movimientos, gestos y toda la presencia que ya asociamos, como si pidieran por favor que termine la escena para poder sacarse la armadura y cobrar un suculento cheque, como si Nolan hubiera juntado gente famosa para una fiesta de disfraces en su mansión confiando en que el presupuesto, la música y la solemnidad hicieran el resto.
No soy experto en puesta en escena, pero siento que está todo demasiado limpio y ordenado y eso me transmite vacío. Falta gente trabajando, cosas tiradas, mugre o algo que transmita que esos lugares estaban ahí antes de que llegara una superestrella disfrazada para filmar. Nada me sugirió que estos espacios tuvieran una historia más allá de la escena que Nolan necesitaba rodar. Los vestuarios tampoco parecen usados por personas que llevan años batallando, viajando o viviendo en ese mundo. Parecen recién sacados del perchero, como si les diera lo mismo hacer una película o ponerse a bailar la coreografía de MomoSapiens con Aldo Martínez en el Teatro de Verano.
A eso se suma que Nolan desaprovecha absolutamente todas las tomas. ¿Cuál es la gracia de hacer una película épica si hay cortes permanentes y planos a las caras?
Parece más un TikTok larguísimo de tres horas que una película. La cámara no se toma el tiempo suficiente como para que una imagen respire, construya una atmósfera o genere tensión. Antes de que algo pueda producir algún efecto, Nolan ya cortó y pasó a otra cara.
Las escenas de acción parecen no estar construidas espacialmente. Nunca queda claro dónde está cada personaje, contra quién está peleando o cómo se relacionan los cuerpos con el escenario. Hay tipos corriendo, gritos, primeros planos, corte a la cara de alguien tirando una flecha, ruido, pero nunca una batalla bien organizada delante de la cámara que transmita incomodidad, tensión o emoción por verla.
Nolan corta tanto que nunca deja que una acción se desarrolle dentro del plano, como si se estuviera limitando a cubrir ítems pendientes, pasando de un plano de un tipo hablando a otro de alguien escuchando, o de una cara preocupada a un corte y la siguiente cara preocupada. Aburre, saca de clima, es una acumulación innecesaria de material para que la escena “se entienda”.
Me es inevitable compararla con The Northman, dirigida por Robert Eggers, donde independientemente de gustos personales, se construye la acción dentro de los planos, permitiendo entender por dónde entra un personaje, hacia dónde avanza, qué sucede a su alrededor, qué consecuencias deja su movimiento, con movimientos de cámara acordes a cada decisión que hace que ese mundo tenga peso y que la violencia se sienta.
Nolan filma fragmentos sueltos y espera que el montaje fabrique después una batalla con ellos. Podés poner cien barcos, mil extras, una cámara IMAX y rollos enviados por barco a Cinemateca, pero si después filmás todo así no cambia mucho si lo filmaste así o con un Samsung de 2016. ¿Para qué tanto lío jodiendo con entregar páginas del guion en rojo para que no se filtre, mandar los rollos en IMAX o decir que solo quiere que la película la vean críticos y no influencers, si va a hacer una película de planos de caras como si se tratase de un sketch de Guille Aquino pero sin la parte humorística?
Filmar en IMAX no es un logro artístico por sí mismo y acá se siente como ese músico que se compra la guitarra más cara y marketinera del mundo para tocar únicamente Rasguña las piedras de Sui Generis.
El guion, aparte de aburrido, me pareció vago. Nolan intenta “meterle su estilo” a una historia que queda totalmente a medio camino entre el estilo clásico épico original del libro y el “estilo Nolan” con flashbacks para todos lados y mezclas de tiempos que no enriquecen nada, volviendo la historia innecesariamente aparatosa.
El relato original ya tiene viajes, monstruos, dioses, guerras, aventuras, pero Nolan necesita desarmarlo, intercalarlo y volver a explicarlo para que todos veamos que detrás está el señor que hizo películas con sueños dentro de sueños y tiempos que avanzan a velocidades diferentes. Como no sabe bien cómo resolverlo, termina contando la historia con voces en off que no son voces en off sino personajes explicando lo que pasó. Lo entiendo si esto fuera para mantener el estilo clásico, pero se nota que lo intenta hacer para dejar la marca de autor de que “Nolan es Nolan”, sintiendo una necesidad muy particular de que la gente lo sepa.
El problema se vuelve todavía más evidente cuando aparece lo sobrenatural. Nolan filma la mitología como si le diera vergüenza creer en ella, incluyéndola porque sí, porque está en el libro, como si cuando tiene que aparecer un monstruo hubiera dicho: “Señor de efectos visuales, hágame un monstruo gigante de piedra con un solo ojo que podría aparecer en cualquier superproducción”.
Lo hace para cumplir, como cuando tenés que tomar un jarabe porque te duele la garganta, como obligación, cumpliendo un contrato, como si estuviera diciendo: “Soy Nolan. ¿Querés que haga La Odisea y le ponga mi firma? Dale, traeme a estos famosos y te lo hago, pero no tengo muchas ganas de romperme la cabeza”. Pasa con el guion, los planos, el montaje, los decorados, el vestuario, los efectos y hasta con las actuaciones, donde la única que parece no remitir al meme de “ponele voluntad, la concha de tu madre” es Anne Hathaway.



